La dislexia y el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH) son dos de las condiciones del neurodesarrollo más frecuentes en la infancia. Ambas pueden influir de manera significativa en el aprendizaje y el desarrollo académico de los niños.
Tradicionalmente se han estudiado y abordado como dificultades independientes. Sin embargo, la investigación científica de las últimas décadas ha mostrado que existe una relación estrecha entre ambas, tanto a nivel cognitivo como neurobiológico.
Comprender esta relación es clave para mejorar la detección temprana y entender mejor las dificultades que algunos niños experimentan en el entorno educativo.
Qué es la dislexia
La dislexia es un trastorno específico del aprendizaje que afecta principalmente al desarrollo de la lectura y la escritura.
Los niños con dislexia suelen presentar dificultades para:
reconocer palabras con precisión
desarrollar una lectura fluida
decodificar palabras nuevas
adquirir una ortografía adecuada
Estas dificultades no están relacionadas con la inteligencia ni con la motivación. De hecho, muchos niños con dislexia presentan capacidades cognitivas completamente normales o incluso superiores, pero procesan el lenguaje escrito de forma diferente.
Se estima que entre el 5 % y el 10 % de la población infantil presenta dislexia.
Qué es el TDAH
El TDAH es un trastorno del neurodesarrollo caracterizado por dificultades relacionadas con:
la atención sostenida
el control de impulsos
la regulación del comportamiento
en algunos casos, la hiperactividad
Los niños con TDAH pueden tener dificultades para mantener la concentración en tareas prolongadas, organizar actividades o finalizar tareas escolares.
El TDAH afecta aproximadamente al 5 % de los niños en edad escolar.
La comorbilidad entre dislexia y TDAH
Uno de los hallazgos más relevantes de la investigación en los últimos años es la alta comorbilidad entre dislexia y TDAH.
La comorbilidad se refiere a la presencia simultánea de dos condiciones en una misma persona.
Diversos estudios han mostrado que:
entre el 25 % y el 40 % de los niños con dislexia también presentan TDAH
entre el 15 % y el 50 % de los niños con TDAH presentan dificultades significativas de lectura o dislexia
Esto significa que una proporción considerable de niños experimenta dificultades tanto en la lectura como en la regulación de la atención.
Por esta razón, muchos investigadores consideran que comprender la relación entre ambas condiciones es fundamental para entender mejor algunas dificultades de aprendizaje.
Procesos cognitivos compartidos
Aunque dislexia y TDAH son trastornos diferentes, diversos estudios sugieren que pueden compartir algunos procesos cognitivos implicados en el aprendizaje.
Entre los más relevantes se encuentran:
Atención sostenida
La capacidad para mantener la atención durante tareas prolongadas es esencial para el aprendizaje escolar.
Las dificultades en este proceso pueden afectar tanto al seguimiento de instrucciones como al desarrollo de habilidades de lectura.
Memoria de trabajo
La memoria de trabajo permite mantener y manipular información de forma temporal.
Es fundamental para tareas como:
comprender frases y textos
seguir secuencias de instrucciones
realizar cálculos o resolver problemas
Las dificultades en memoria de trabajo pueden influir tanto en el rendimiento lector como en la organización de las tareas.
Funciones ejecutivas
Las funciones ejecutivas incluyen habilidades como:
planificación
control inhibitorio
flexibilidad cognitiva
regulación de la atención
Estas habilidades son clave para el aprendizaje y el comportamiento en el entorno escolar.
Cuando algunas de estas funciones presentan dificultades, el impacto puede observarse en diferentes áreas del aprendizaje.
Por qué comprender esta relación es importante
Comprender la relación entre dislexia y TDAH permite tener una visión más completa de las dificultades que algunos niños experimentan en el aprendizaje.
En muchos casos, los problemas de lectura, atención u organización no aparecen de forma aislada, sino como parte de un perfil cognitivo más amplio.
Por ello, cada vez más investigaciones señalan la importancia de analizar las diferentes habilidades cognitivas implicadas en el aprendizaje para comprender mejor las necesidades de cada niño.
Conclusión
La dislexia y el TDAH son dos condiciones frecuentes que pueden influir en el aprendizaje y el desarrollo académico.
La investigación científica ha mostrado que ambas presentan una alta comorbilidad y que pueden compartir algunos procesos cognitivos implicados en la lectura, la atención y la regulación del comportamiento.
Comprender esta relación es un paso importante para mejorar la detección temprana y avanzar hacia enfoques educativos que tengan en cuenta la complejidad del aprendizaje.